La Ingeniería
española se ha ganado un prestigio en Europa que no debe peligrar. Además de los factores propios derivados de la profesionalidad, la elevada experiencia y conocimientos, y las garantías que ofrece esta marca en la prestación de un servicio, son cualidades que la Ingeniería española se ha ganado a pulso, con el transcurrir de los años. De todos los factores que han condicionado esta posición, la normativa española ha tenido un protagonismo inusitado, a través del visado. El documento que garantiza que el profesional es el adecuado para la prestación de un servicio, cuál es su experiencia y profesionalidad, además de las máximas garantías en los resultados. El pasado 3 de mayo, se abre el plazo para remitir alegaciones sobre la publicación del Real Decreto que pretende suprimir el visado profesional. Este Real Decreto determinará cuáles de los 82 trabajos técnicos que hoy día requieren de visado, mantendrán esta condición: tan solo 10. Por ello, y como respuesta a la problemática que la aplicación de este Real Decreto ocasionará a los ciudadanos y al conjunto de la sociedad, así como a los profesionales responsables de visar y de la excelencia en los proyectos, hoy día 7 de mayo todas las ingenierías de España celebramos una manifestación en Madrid. Porque consideramos que la Ingeniería española se ha ganado un prestigio mundial que ha de conservar, gracias a los excelentes resultados de su aplicación, y también gracias al visado profesional. Este artículo de opinión, publicado en el diario Levante EMV y suscrito por José Luis Jorrín, Decano del Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Industriales de Valencia así lo argumenta.
Las Ingenierías se manifiestan
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La supresión del visado profesional es algo más que una medida impopular: supone la finalización de un mecanismo que garantizaba un servicio bien prestado y con arreglo a la legalidad vigente. Es un clavo más en la tapa del ataud en el que están acomodando a este país.
Pues esperemos que el Gobierno recapacite y mantenga el visado, más que nada por evitar intrusismo, precariedad profesional y mala praxis.
Bueno, habría que preguntar a los ingenieros qué piensan de verdad sobre la necesidad de que el colegio les “vise y reconozca” un trabajo que ellos ya han acreditado, seguro que lo consideran un impuesto revolucionario. Mi postura como empresario y profesional es contraria al visado