Durante los siglos XV y XVI, hace alrededor de quinientos años, el Colegio de Médicos de Valencia -bajo la denominación de su predecesor, el Colegio de Cirujanos- ya realizaba importantes esfuerzos por oficializar y regular la medicina, exigiendo acreditación de la formación médica, prohibiendo el ejercicio de la medicina a todo aquel que no se hubiera matriculado previamente en la Universidad y estableciendo, en definitiva, medidas de regulación y control muy similares a las exigidas actualmente. Con estas palabras de defensa y reivindación del papel que llevan a cabo los colegios profesionales, Vicente Alapont formalizó su ingreso en la Real Academia de Medicina de Valencia, en el curso de un acto de investidura a lo largo del cual, el presidente del Colegio de Médicos de Valencia y de Unión Profesional valenciana, realizó una importante defensa del papel que ejercen los colegios profesionales en la realidad del sector servicios español, ejemplificando su argumento con el Colegio de Médicos. “Si deseamos tener una sociedad sana y asistencialmente segura, hemos de apostar por aquellas estructuras que aportan la acreditación suficiente como para cumplir los retos del futuro. Máxime en el ámbito de la salud. Los colegios profesionales, concluye el Dr. Alapont en su intervención, son verdaderos garantes de la responsabilidad profesional, de la formación, de la profesionalidad y la ética.


